domingo, 26 de marzo de 2017

Trabajando mi Arce Palmatum Atropurpureum #2: Podando raíces y cambiando sustrato

Trasplante realizado el 14-03-2017

     De las especies que más me gustan con sus brotaciones rojizas, hojas preciosas, nebaris impresionantes y joyas de arte envidiables que podemos encontrar en numerosas exposiciones. Al igual que todos los demás, cercano a los dos años en el mismo sustrato tocaba un cambio y saneamiento de las raíces. El sustrato, saturado ya, no drenaba correctamente a la hora del riego y sabiendo que las raíces en esta especie crecen como cosa mala habría que meterle mano. Si o si.

Árbol antes del trabajo.
Materiales a utilizar.
    Como siempre preparamos los materiales que utilizaremos. Sustrato (70% akadama + 30% kiryu), podadora, vaciadora, pinzadora y rastrillo. Como las raíces se trabajan más adelante y, en esta ocasión, volvemos a usar hormonas, no las incluyo como materiales iniciales ya que no son algo necesario y en mi caso suelo usarlas porque las compré en su día y así les voy dando salida. Destacar que el sustrato retirado, una vez quitado cualquier resto de abono y secado, se puede guardar para futuros usos ya que es un sustrato reutilizable. En estos trasplantes estamos usando sustrato nuevo, pero el que sustituimos si lo estamos guardando para usarlo más adelante. Ya sea para trasplantar estos mismos árboles, esquejes o lo que podamos necesitar en el futuro.

     Sacamos el árbol de la maceta. En esta ocasión encontré algo más de resistencia y no fue tan fácil como en otros casos. Recordemos que los árboles no están anclados. Con el árbol fuera, comenzamos a peinar las raíces con el rastrillo y descubro que, lo que se dice del crecimiento de raíces finas de los arces es completamente cierto. Menuda burrada. Para haceros una idea, os dejo el enlace al primer trasplante que le realizamos a este Arce Palmatum Atropurpureum y que podáis ver como ha evolucionado, tanto por fuera como por dentro del sustrato, una maravilla: Primer trasplante del Arce Palmatum Atropurpureum

Impresionante. Raíces después de peinarlas.
     Con semejante cantidad de raíces había mucho donde cortar. Como se observaba en el primer trasplante que se realizó, las raíces crecían en dos tramos: uno más cerca de la superficie y otro más abajo, así que procedo a eliminar la parte más baja, así como raíces gruesas y dominantes. El árbol respondió muy bien, como podemos ver, así que podemos cortar tranquilos. Finalmente dejamos un par de raíces gordas en las que al final se acumulan raíces finas. Trabajamos un poco más la base para intentar decidir como queremos que salgan las futuras raíces para facilitar el nebari plano y añadimos algunas hormonas para que las raíces sean abundantes y crezcan cuanto antes.

Sin poner en riesgo al árbol se queda así.

Lateral después de la poda.

Frente tras la poda.

     Con este panorama, pero tranquilo viendo como ha evolucionado de su anterior trasplante, procedemos a rellenar el antiguo colador. Con este limpio de cualquier resto e impureza de dos años de reposos, comenzamos a echar sustrato en él. Como siempre, con dos tercios del recipiente lleno y con la clásica montaña central colocamos de nuevo nuestro pequeño y terminamos de rellenar el recipiente. Con este lleno, palilleamos hasta que el sustrato se ha introducido dentro de cualquier hueco que haya quedado bajo este y entre las raíces.

Dos tercios de recipiente con la montaña central.

Árbol después del trabajo y antes del riego.
     Con el árbol ya en sus recipiente con sustrato nuevo, en mi caso, coloco algo de musgo sphagnum que tengo de los trasplantes de las carnivoras y regamos abundantemente hasta que el agua salga limpia por los agujeros del colador.

     Recordad que si tenéis alguna duda, comentario, opinión, sugerencia o propuesta para futuros artículos, podéis dejarla en los comentarios o mandar un email a conclusionesdemimente@gmail.com


domingo, 12 de marzo de 2017

Modelando mi Juniperus Procumbens Nana #3: renovación de sustrato y poda de raíces

Trasplante realizado el 22-02-2017

     Otro pequeñajo más que ha estado dos años en el recipiente actual. Las raíces crecen, el sustrato se sobrecarga y el drenaje empieza a fallar, así que toca renovarlo. En el caso de los Juniperus Procumbens Nana es recomendable realizar el trasplante antes de que los brotes nuevos empiecen a asomar. En este caso, no encontramos yemas hinchadas ni nada por el estilo, un día aparecen pequeñas hojas de un tono verde claro, las cuales son la nueva brotación y ya nos empieza a indicar que vamos tarde si aun no hemos hecho nada.

Juniperus Procumbens Nana antes del trabajo.


Material a utilizar.
     Como siempre, exponeros lo que voy a utilizar para este trasplante. Empezamos por, como no, el árbol en cuestión y mi pequeño recipiente con la mezcla de sustrato habitual, 70% akadama y 30% kiryu (más que conocido por todos los seguidores de David Cortizas y sus "Escuela de Bonsai Online"). Herramientas, las habituales, rastrillo, pinzadora, podadora y vaciadora, aunque como veremos más adelante usaré un poco de "hormona enraizante en polvo" para favorecer el crecimiento de raíces en una zona concreta del nebari que ya veremos conforme vayamos avanzando en el trabajo.


    Comenzamos a peinar las raíces con el rastrillo. Encontramos no demasiada resistencia, ya que aunque las raíces han crecido en abundancia no es algo desproporcionado, supongo que las podas de formación que ha recibido este árbol en cuestión habrán tenido que ver. Mientras peinamos las raíces eliminando parte del sustrato se ve alguna raíz blanca, de las más recientes y delicadas. Recordemos la presencia de microrrizas en el junípero, como conífera que es, por lo que tendremos que extremar las precauciones a la hora de meter mano a las raíces.

Frente con raíces peinadas y respetando una parte del sustrato.

Raíces peinadas y respetando una parte del sustrato.
     Con las raíces ya peinadas, toca apartar el rastrillo y echar mano de la pinzadora para rebajar el volumen de las raíces y coger la podadora para eliminar alguna raíz predominante que dejamos sin tocar en el primer trasplante. Por la parte de alimentación del árbol no debemos preocuparnos demasiado por el número de raíces, ya que los juníperos absorben parte del agua por el follaje, por lo que podremos meter mano sin prestar demasiada atención a la relación entre follaje y raíces, solamente tendremos que tener cuidado por el tema microrrizas.

Frente con las raíces recortadas y eliminando la dominante.

Base con las raíces recortadas y eliminando la dominante.
     Empezamos a preparar el recipiente. En el caso de trasplante a maceta tocará preparar rejillas para los agujeros de drenaje y los alambres para los anclajes. En mi caso, el árbol volverá al mismo colador ya que aun le queda mucho engorde por delante, por lo que me limito a limpiar el colador y reutilizarlo. Repetimos el procedimiento habitual: rellenamos 2/3 del recipiente de sustrato formando una pequeña montaña sobre la que colocaremos el árbol e iremos inclinando según nuestro criterio, ya sea por estética o para potenciar alguna zona de crecimiento. Antes de realizar esto, aplico una pequeña cantidad de hormonas enraizantes en el corte de la raíz dominante para favorecer así el crecimiento rápido de raíces en dicha herida.
2/3 del recipiente con sustrato y montón central.

Colocación del árbol sobre el montón central.
     Con el árbol ya colocado, procedemos a rellenar el resto del recipiente con sustrato y a introducir este bajo y entre las raíces con un palillo mediante suaves y continuos golpes. Si colocamos nuestra mano sobre el sustrato, iremos notando como el volumen va reduciendo y se va colocando donde queremos. Una vez que hemos finalizado, tocará realizar un intenso riego, recordemos que en este caso debemos regar el follaje también, hasta que el agua salga abundantemente por todos los agujeros y lo más limpia posible. Aparte de esto, en mi caso, eliminé una pequeña rama que se había secado pero que no influía demasiado en la estructura.

Árbol antes del riego.

domingo, 5 de marzo de 2017

Trabajando mi Alcornoque o Quercus Suber #3: Cambio de sustrato y poda de raíces.

Trasplante realizado el 21-02-2017

     Han pasado dos años apróximadamente desde que coloqué el pequeño plantón de Alcornoque en colador y, quitando las ganas de ver como las pocas raíces que había en su día habían evolucionado, iba siendo momento de cambiar de sustrato. Este ya empezaba a drenar peor el agua del riego.

     Como siempre, exponeros lo que voy a utilizar para este trasplante. En primer lugar, el árbol en cuestión y mi pequeño recipiente con la mezcla de sustrato habitual, 70% akadama y 30% kiryu (más que conocido por todos los seguidores de David Cortizas y sus "Escuela de Bonsai Online"). Por lo demás, un ratrillo para peinar las raíces (en este caso de acero inoxidable), una podadora cóncava y una vaciadora.

Utensilios que usaremos.

     Nos ponemos manos a la obra. El sustrato sale fácil y las raíces se dejan peinar sin problemas, pero aparece alguna pequeña raíz con aires de dominante que eliminaremos más tarde sin mucho problema. Resulta más que gratificante descubrir como, partiendo del pequeño plantón de hace dos años, al cual eliminamos su pivotante y dejamos poco más de dos raíces finas, nos presenta ahora esta cantidad de raíces sanas. Tal vez a simple vista no sea algo excesivo, desgraciadamente no hay un registro del primer trasplante, pero la evolución es más que llamativa.

Vista frontal con las raíces limpias.
Cepellón limpio.



     














     Una vez que el cepellón esta despejado, comenzamos a recortar las raíces dominantes y a reducir la longitud de las finas. Hay que destacar que el Alconoque, como Quercus qué es, tiene microrizas y debemos ser conscientes de ello cuando trabajemos las raíces. Con la palabras "microrizas" en la mente y habiendo eliminado suficiente cantidad de tierra y raíces, damos el trabajo de poda de raíces por finalizado hasta la próxima vez. Ahora toca limpiar el antiguo colador para eliminar los restos más pequeños y apelmazados del anterior sustrato y proceder a la colocación del ya "aireado" Alcornoque.

Vista frontal tras la poda de raíces.
Cepellón tras la poda de raíces.



     














     Recipiente listo y mezcla de sustrato preparada. Comenzamos, como siempre, realizando una pequeña montaña central con 2/3 del recipiente lleno (como normal general, depende de lo que busquemos llenaremos más o menos), sobre la cual colocaremos nuestro pequeño bonsai. Colocaremos y moveremos este hasta encontrar una posición y una inclinación que nos agrade (esto siempre se puede corregir en futuros trasplantes) y procedemos a llenar el resto de la maceta.

Colador limpio con la montaña central de sustrato.

Colocación del árbol sobre la montaña central de sustrato.


     Una vez que la maceta se encuentre rebosante de sustrato, comenzamos a introducir este entre las raíces ayudado con un palillo chino (o cualquier otro utensilio similar), mediante sucesivos golpecitos y movimientos, iremos viendo y notando como el superficial va disminuyendo debido a esto. De esta forma, se evitan las burbujas de aire entre las raíces y se rellena con sustrato de una forma fácil y segura para la supervivencia del árbol. Por último, una vez que hemos finalizado con el palillo, toca colocarlo en su lugar correspondiente (como norma general, en el exterior) y regarlo abundantemente hasta que el agua sobrante que salga por los agujeros del colador sea trasparente, eliminando así los restos de polvo que quedaron en el sustrato, pese a pasar este por el cedazo anteriormente.

Resultado final antes del riego.