lunes, 12 de septiembre de 2016

El calor y el verano [Segunda parte]

     Ahora que comienza un nuevo curso y que el trabajo de verano a toca a su fin, toca revisar con detenimiento y empezar a meter mano a estos arbolitos, eso si, siempre con la paciencia que debe caracterizar al bonsaista. Hablando de paciencia, vamos con la segunda parte (actualización) de nuestro Ginkgo Biloba, el cual debido a una semana muy calurosa y a falta de agua se vio inmerso en un golpe de calor que casi lo deja seco. Literal.

     Por el momento sigue en pie de guerra. El antiguo brote verde que se estrecho y daba una apariencia de succión, aunque marrón, ha recuperado su grosor habitual y una hoja brotó con fuerza en el ápice lo cual es una gran alegría y me permite mirarlo con más calma. El tamaño de la hoja creo que es el mayor que ha tenido este arbolito en toda su vida, lo que estará relacionado con que el resto de hojas han quedado casi inservibles y tiene que seguir con sus funciones vitales. Sobre los cuidados que ha necesitado para llegar a esta situación de "resurrección": nada en especial. En efecto, el árbol se quedo en el mismo lugar, le seguían dando las mismas horas de luz directa y todo como hasta el momento, solamente se aumentaron los riegos como se hizo con el resto debido al calor y a la rapidez con la que se secaba el sustrato, no solo por el calor, recordemos que están todos en coladores y esto acelera la evaporación.

     Aun quedan muchos días y las temperaturas pueden darnos alguna sorpresa. Al menos por el norte dentro de poco empiezan las lluvias y volveremos a tener temperaturas más "normales" las cuales, creo, que todos agradeceremos.

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