domingo, 3 de mayo de 2015

Modelando mi Ficus Microcarpa Tiger Bark #1: auto-injerto y pensando en el ápice

     He estado pensando que a lo mejor es buena idea realizar una especie de "diario personalizado" para cada árbol, como de momento solo tengo uno por especie no pondré nombres especiales, solamente la especie y el número de artículo que es (en este caso #1). De esta manera, creo que es mucho más fácil para mi y para vosotros, observar como se han ido realizando los trabajos, en que orden y como han ido respondiendo los árboles.

     Una vez que ya está definido este "nuevo" concepto del blog, paso al artículo en si. Empiezo con el ficus ya que tenía una rama colocada para un auto-injerto desde hacía tiempo y viendo que estaba empezando a  moverse, he decidido que era buen momento. Aunque lo que más me preocupa de este arbolito es su ápice, no se por donde cogerlo.

Frente del ficus.

Lateral izquierdo del ficus

Espalda del ficus.

Lateral derecho del ficus, donde se realizará
el auto-injerto.
      Los que seguís el blog lo reconoceréis, es el Ficus Bonsai Zero Special de David Cortizas, con muchísimo trabajo aun por delante. Cuando llegó hace ya cerca de un año y lo trasplanté, eliminé una raíz aérea que alimentaba una rama importante en el diseño y esta acabó secándose. Desde entonces tenía preparada una pequeña rama que salía en la espalda del arbolito para injertarla ahí y así conseguir recuperar una rama muy importante y, de paso, realizar el primer injerto de mi vida.

Rama antes de prepararla para el injerto.
     Además, si vemos la herida tan fea que hay justo debajo de donde se va a realizar el injerto seremos conscientes de otro beneficio del injerto que vamos a realizar. Al hacerlo en una zona tan próxima a una herida que aun está cicatrizando conseguiremos que el flujo de sabia se incremente cerca del injerto y así será más fácil y más rápido que cicatrice. Siguiendo los consejos y enseñanzas de David Cortizas, procedo a preparar la rama para realizar un auto-injerto con un taladro.

     El auto-injerto con taladro está especialmente indicado para Ficus Microcarpa ya que consigue una cicatrización excelente que consigue eliminar cualquier indicio de que eso sea un injerto. Este injerto tan curioso se realiza de la siguiente manera: primero debemos defoliar la rama que vamos a injertar, después seleccionando una broca algo más gruesa que la rama a injertar haremos un orificio en el tronco (siempre un poco esquinado, nunca en el centro, para no interrumpir drásticamente el flujo de sabia del árbol entero), por último pasamos la rama defoliada por el agujero y lo ajustamos a nuestro gusto, si fuese necesario habría que utilizar alambre para que pudiésemos colocarla en la posición adecuada sin que se salga o se mueva de su posición.

Rama injertada.
     Si las condiciones atmosféricas nos ayudan con un clima adecuado para un rápido crecimiento de los fícuses, en cuestión de semanas el injerto estará cerrado y comenzará a alimentarse directamente del tronco. Teniendo en cuenta que la época adecuada para los injertos en fícuses vienen siendo esta, primavera ya avanzada, para tener un 100% de éxito con el injerto no lo tocaremos hasta otoño aunque podamos observar antes del otoño que el injerto está funcionando bien (esto se sabe en el momento en el que el extremo que sale del tronco tiene un grosor superior al del extremo que entra). Cuando sea el momento, cortaremos el extremo que entra en el tronco de la rama, de esta manera tendremos nuestra rama colocada en el lugar que nosotros deseamos, corriendo el menor número de riesgos posible.

Agujero por el que entra la rama injertada.
     Como se puede apreciar en la fotografía, el agujero por el que hemos introducido la rama es más grande que el grosor de la rama, en otra especie esto podría resultar un problema que deberíamos tratar de solucionar con pasta cicatrizante, pero el ficus tiene sus propias armas. No olvidemos que el ficus en todas sus heridas emite latex, lo que le protege de parásitos, hongos y plagas por lo que no tenemos de que preocuparnos. Es más, si lo realizamos en una época en la que el ficus este muy activo tendremos latex de sobra emanando del agujero del injerto.

Rama injertada con algunas yemas.
     Como este árbol ya había comenzado a despertar, las yemas estaban empezando a  dar señales, pero a la hora de pasar la rama por el orificio a habido algunas yemas que desgraciadamente se han roto. Podríamos llegar a temer que el árbol decidiese retirar sabia de esa rama, lo cual significaría que el injerto no ha servido de nada, pero si lo hacemos cuando la actividad del árbol no esté parada conseguiremos un mayor porcentaje de éxito. Por otro lado, como en mi caso no todas las yemas se han roto nos harán la función de salvavidas ya que servirán de tira sabias, consiguiendo que el árbol no retire sabia de la rama.

"Ápice" actual del ficus.
     Una vez finalizado el injerto y con el buen sabor de boca que te deja un trabajo bien hecho, me pongo a mirar el "ápice". Nunca he sabido que hacer con él y esta vez no era un excepción. Había pensado en eliminar ramas y realizar un injerto para conseguir una única rama, rebajar el tocón y empezar a tirar del injerto hasta conseguir un ápice interesante, pero aun no lo tengo nada claro, así que mejor dejarlo quiero. Siempre habrá tiempo para cortar.

Frente del ficus con el injerto.
     Este es el resultado que tiene ahora mismo. Hace un par de semanas pincé las yemas para conseguir algo más de brotación interior y empezar a ramificar algo el árbol, pero ese "ápice"me rompe cualquier esquema. De momento me voy contento con mi primer auto-injerto, realizado en el sitio exacto y con muchísimas esperanzas puestas en el árbol. Si alguno tiene cualquier comentario, positivo o negativo, consejos para futuros trabajos, alguna idea para arreglar ese "ápice" o algo por el estilo, que lo deje en los comentarios. Todo comentario será agradecido.

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